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La Torre de Hércules estrenó ayer la imagen que ofrece su entorno restaurado; con plantas autóctonas en perjuicio de las foráneas que habían crecido a sus pies; su pista de cross, sus bancos, su mirador y su paseo hasta el acuario. Los 56 alumnos de la escuela taller que lleva el nombre del faro romano fueron los encargados de acometer esta reforma que ha llevado también las nuevas tecnologías a la Torre
La Torre de Hércules muestra, desde ayer, su nueva cara. Tiene plantas autóctonas, un paseo que une el faro romano con el Aquarium Finisterrae, una pista para correr campo a través, nidos para los pájaros que sobrevuelan el monumento patrimonio de la humanidad y un nuevo mirador.
Los 56 alumnos de la Escola Taller Torre de Hércules fueron los encargados de hacer este lavado de cara a la zona sobre la que se erige el faro romano en funcionamiento más antiguo del mundo. El concejal de Turismo, Henrique Tello, y la edil de Cultura, María Xosé Bravo, visitaron ayer las obras junto a los 350 escolares que participaron en las actividades O vagalume da Torre y pusieron las últimas piezas de una reproducción del faro realizada por los pequeños en porexpán.
Los trabajos de acondicionamiento del entorno del monumento milenario se desarrollaron en dos áreas: el Campo da Lagoa y el parque de punta Herminia. En los dos casos, los estudiantes -especializados en jardinería, mampostería, carpintería y en desarrollo turístico- acometieron obras que no sólo se centraban en abrir caminos, sino también en reducir el impacto del paso del tiempo, en proteger las sendas y riachuelos antiguos de la climatología y de los actos vandálicos que, desde hace años, han tenido como blanco el entorno de la Torre de Hércules.
Hay bancos para sentarse y tumbonas para descansar en la pendiente que separa el faro del paseo marítimo, un suelo volátil para que los paseantes puedan caminar con más comodidad que por las sendas que habían trazado con el peso de sus pasos y hay también, en este reformado entorno del único monumento de A Coruña calificado por la Unesco como patrimonio de la humanidad, nuevas tecnologías, como audioguías, bluetooth y monitores de TFT con teclado para poder entender mejor la importancia de las piedras y los senderos en los que se erige el faro romano.
(Fuente:laopinioncoruña.es)
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